viernes, 23 de enero de 2009

Marco Fidel Suárez



MARCO FIDEL SUAREZ

Político y estadista antioqueño (Hatoviejo, hoy Bello, abril 23 de 1855 Bogotá, abril 3 de 1927), presidente de la República durante el período 1918-1921. Cuando Marco Fidel Suárez tenía 6 años, nació su hermana Soledad, quien lo acompañó toda la vida. Los dos niños vivían con su madre, en una chocita con piso de tierra y techo de paja en la parte alta del pueblo. Rosalía ganaba lo necesario para el sustento de la familia, lavando ropa y amasando galletas que Marco Fidel vendía antes de ir a la escuela. Allí el niño, se destacaba; tanto, que el padre Joaquín Bustamante, impresionado con sus dotes, decidió llevarlo a Fredonia y, más tarde, a La Ceja, cuyas escuelas eran superiores y donde podía aprender mejor. En febrero de 1869, a los 14 años, fue matriculado en el Seminario de Medellín. Su solicitud de ingreso estaba acompañada de la partida de bautismo y dos recomendaciones firmadas por los presbíteros Joaquín Bustamante y Joaquín Tobón. Durante sus años de estudio, Marco Fidel se destacó siempre por su «aplicación grande y su conducta ejemplar». Estudió latinidad, filosofía, sagrada escritura, derecho canónico, teología dogmática e historia eclesiástica. Desde 1872 fue maestro, a la vez que estudiante; enseñó filosofía y gramática y, al año siguiente, aritmética, álgebra y caligrafía, con un sueldo de doce pesos. Ese mismo año, en la reunión solemne de la Academia Literaria del Seminario de Medellín, pronunció su primer discurso, al que le siguió el titulado "El Utilitarismo", publicado en La Sociedad, de Medellín. En 1876, su último año de estudios en el seminario, se matriculó en derecho canónico y teología dogmática, y enseñó filosofía, gramática y física. Ese mismo año, el 16 de agosto, el presidente Aquileo Parra declaró turbado el orden público por la guerra civil que estalló el 11 de julio en el Estado del Cauca y que se extendió al Tolima y a Antioquia. A1 final de ese año, Suárez presentó sus exámenes finales, en los que obtuvo brillantes calificaciones. Las pugnas políticas y religiosas hicieron que se clausurara el Seminario de Medellín, que estuvo en receso hasta 1881. En esa misma época, Suárez recibió la amarga noticia de que no podría ser sacerdote. El diría más tarde que no se sentía suficientemente digno, pero sabemos por su correspondencia que su vocación era profunda y que fue un duro golpe el ser rechazado a causa de su origen irregular. Solicitó, entonces, el puesto de maestro de la escuela de varones de Hatoviejo, donde empezó a trabajar el 14 de octubre de 1877. Pero las guerras civiles continuaron y en '1879 sobrevino el pronunciamiento contra el gobierno liberal del Estado de Antioquia y Marco Fidel se unió al ejército que comandaba el coronel Braulio Jaramillo y que luchaba contra el general vallecaucano Tomás Rengifo. En el Cuchillón, cerca de Santa Rosa de Osos, fue nombrado teniente en el campo de batalla. Peiro su ejército fue derrotado y se refugió en la hacienda de Santa Isabel, de propiedad de don Carlos Cárdenas, cerca de Malabrigo.
Marco Fidel había perdido su puesto como maestro y no había podido ser sacerdote. Decidió, entonces, irse para Bogotá, alentado por el padre Bustamante que le prometió ayudar a Rosalía y a Solita. En 1880 llegó a Bogotá y se presentó con sus recomendaciones en el Colegio del Espíritu Santo, dirigido por Sergio Arboleda y por Carlos Martínez Silva. Fue aceptado, y de 1880 a 1884 fue simultáneamente alumno y profesor de dicho colegio. El 12 de diciembre de 1881, a los 26 años de edad, entró a la vida literaria colombiana: fue premiado por la Academia Colombiana de la Lengua por su Ensayo sobre la Gramática Castellana de don Andrés Bello, presentado con el seudónimo W.Z.K. Desde esa noche, Marco Fidel Suárez quedó consagrado como una autoridad en gramática y literatura. Miguel Antonio Caro, en ese momento director de la Biblioteca Nacional, debió dejar su cargo por algún tiempo. Suárez fue nombrado como su reemplazo y trabajó allí por algo más de un año. Completó sus vínculos con esa generación de sabios al desempeñarse como uno de los amanuenses de Rufino José Cuervo. El 12 de mayo de 1883, los señores Miguel Antonio Caro y Carlos Martínez Silva propusieron su nombre para individuo de número de la Academia. AI año siguiente, la Academia Española confirmó esa elección y lo nombró correspondiente suyo. En 1885, al cumplir 30 años, entró de oficial mayor de la Secretaría del Ministerio de Relaciones Exteriores. Así se inició la carrera de Suárez como internacionalista, una de sus facetas más interesantes y menos divulgadas. Toda su vida se interesó por afirmar la posición de su patria en el concierto de las naciones y con ese propósito trabajó no sólo en el ministerio del ramo, sino también como consultor, periodista y maestro, ya que en 1888 entró al Colegio del Rosario para dictar el curso de derecho internacional público. El 10 de marzo de 1891, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores por el presidente Carlos Holguín. El 7 de agosto de 1892, se posesionó de la Presidencia Miguel Antonio Caro, y lo nombró ministro de Relaciones Exteriores. En 1895, el 15 de agosto, contrajo matrimonio con Isabel Orrantia y Borda, prima de Miguel Antonio Caro y perteneciente a una aristocrática familia bogotana.
A partir del año de 1896, Suárez se separó del mundo de las letras y se adentró en el de la política, tan ajeno a su espíritu y a su carácter. La Iglesia, a la que siempre estuvo unido por lazos de gratitud, pues le debía su formación, fue su apoyo y estímulo, pero lo convirtió en su adalid, llamándolo «preclaro defensor de los intereses religiosos del país,> y enviándolo a luchar batallas para las que no estaba preparado. El mundo de la política exigía un temperamento que no era el suyo. Siempre se sintió perdido en una selva donde sus palabras eran mal interpretadas y sus motivos distorsionados. Desde la dirección de El Nacionalista, que compartió con Antonio Gómez Restrepo, defendió la candidatura de Caro en oposición a la del general Rafael Reyes. El 5 de junio de 1897, nació en Bogotá su hija María Antonia. El 14 de julio, Caro renunció a su candidatura y el directorio del Partido Nacional lanzó la de Manuel Antonio Sanclemente para presidente y la de José Manuel Marroquín para vicepresidente. El 7 de agosto de 1898, se posesionó el vicepresidente Marroquín, por ausencia del titular. El señor Sanclemente, que se encontraba en Buga, fue llamado apresuradamente y se posesión el 3 de noviembre ante la Corte Suprema de Justicia, reunida en su residencia, en medio de gritos y pedreas. Seis días después, nombró a Suárez ministro de Instrucción Pública, y el 26 de mayo lo encargó del Ministerio de Hacienda. Dos acontecimientos familiares marcaron para Suárez esa época: el nacimiento de su hijo Gabriel y el fallecimiento, muy poco después, de su esposa a quien adoraba. El 31 de julio de 1900 cayó el presidente Sanclemente, y asumió el poder el vicepresidente Marroquín. Suárez dejó el Ministerio de Instrucción Pública, en cuyo libro de posesiones escribió su célebre protesta, ejemplo de claridad y firmeza ante un golpe de Estado. El 1 de octubre de 1902, a los 47 años, fue elegido miembro numerario de la Academia Colombiana de Historia. Dos años más tarde, fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Antioqueña de Historia.
El 14 de abril de 1910 murió en Fredonia José María Barrientos, padre de Suárez. Mucho se ha hablado sobre las relaciones de padre e hijo. Don José María pertenecía a una linajuda y tradicional familia antioqueña, y por no ofender a su esposa, no reconoció oficialmente a su hijo Marco Fidel. AI enviudar, escribió a su hijo diciéndole que, si lo deseaba, podía usar el apellido paterno. Pero ya Marco Fidel había ganado fama para el apellido de Rosalía, la lavandera, y no creía oportuno hacer un cambio. Agradeció a su padre el ofrecimiento y le prometió que lo usaría en la correspondencia familiar. Don José María visitó muchas veces la casa bogotana de Marco Fidel e Isabel, donde se deleitaba jugando con sus nietos, como consta por su cartas, siempre cariñosas. El 25 de septiembre se reunió el Senado para elegir designados. Suárez fue elegido como primero, y como segundo, José María González Valencia. El 23 de noviembre, el presidente Carlos E. Restrepo lo nombró ministro de Instrucción Pública, en reemplazo de González Valencia. El 8 de febrero de 1912 renunció al ministerio, por desacuerdo con el presidente Restrepo acerca de un nombramiento hecho por Suárez; lo reemplazó Carlos Cuervo Márquez. El 23 de abril de 1912, dirigió a Miguel Abadía Méndez, Euclides de Angulo, Juan Clímaco Arbeláez y otros, la primera carta sobre la unión conservadora. Suárez gustaba de llamarse a sí mismo «el campanero de la Unión conservadora», recordando las épocas del seminario en las que debía tocar la campana para llamar a misa. El 28 de abril, el general Jorge Holguín propuso a la Junta Conservadora que se nombrara a los señores Suárez y José Vicente Concha como directores del partido. Suárez aceptó la nominación y escribió una carta a Rafael Jiménez Triana en que le comunicaba su decisión. Los parlamentarios conservadores se reunieron y «en atención a haber renunciado a su candidatura a la Presidencia el señor Marco Fidel Suárez, la junta adopta por unanimidad la candidatura del doctor José Vicente Concha para presidente de la República en el próximo período y las de los señores Marco Fidel Suárez y Jorge Holguín para primero y segundo designados, respectivamente,>. Los parlamentarios conservadores aprobaron por unanimidad una proposición por la cual, en vista de la renuncia de Concha a la dirección del partido, Suárez quedaría como director único de los conservadores. El 8 de septiembre de 1913 se instaló la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, creada por el presidente Restrepo por ley 9 de ese año. Suárez fue elegido presidente y Nicolás Esguerra, vicepresidente. Los demás miembros eran José María González Valencia, Rafael Uribe Uribe y Antonio José Uribe. Esta comisión estaba encargada de redactar un nuevo proyecto de tratado con los Estados Unidos para regular las relaciones entre los dos países después del despojo de Panamá. La Comisión se reunió en Bogotá durante seis meses para elaborar un pacto que aunara las condiciones necesarias para su aprobación en los dos países. A las reparaciones morales para Colombia, debían unirse otras de índole práctica; es decir, el compromiso de que Colombia gozara a perpetuidad del libre tránsito por el Canal y el libre comercio para sus productos. La redacción del tratado se terminó en enero de 1914, y el 6 de abril de ese mismo año se firmó en nombre de Colombia por el doctor Francisco José Urrutia, y en el de los Estados Unidos, por el ministro Taddeus A. Thompson. La firma de ese tratado dividiría la opinión de los colombianos hasta 1922 y tendrá una importancia decisiva en la vida política de Suárez. Será aprobado por el Congreso el 9 de julio de 1914. El 11 de septiembre, en la segunda asamblea general del primer Congreso Eucarístico Nacional, Suárez leyó su famosa Oración a Jesucristo, obra magna de la oratoria sagrada.
El 20 de julio de 1914 se instaló el Congreso. Suárez ocupó su curul en el Senado, y fue elegido presidente de la corporación. Como tal, el 7 de agosto dio posesión de la Presidencia a José Vicente Concha, quien lo nombró su ministro de Relaciones Exteriores. El 22 de junio de 1917, la mayoría conservadora del Congreso lanzó la candidatura de Suárez. El 12 de agosto se llevó a cabo una manifestación pública de respaldo a dicha candidatura. A1 aceptar, el candidato dijo: «El suelo de Colombia es estéril para la simiente de la arbitrariedad>,. El 26 de octubre, la Coalición Progresista lanzó la candidatura del poeta Guillermo Valencia. El 29 de octubre, Suárez presentó su renuncia al Ministerio de Relaciones Exteriores, y el 14 de noviembre se separó del cargo de director del partido ante los parlamentarios conservadores. Como presidente del Directorio Nacional de la Unión Conservadora, fue nombrado el general Pedro Nel Ospina. El 10 de febrero de 1918, a los 63 años, se verificaron las elecciones en las que Marco Fidel Suárez fue elegido presidente de la República. En papeleta autógrafa, Suárez votó por el general Marceliano Vélez. El 27 de junio, el Gran Consejo Electoral se reunió en Bogotá para verificar el escrutinio y, al día siguiente, el general Víctor Manuel Salazar, a nombre de dicho consejo, le entregó la credencial de presidente. El 25 de julio el Congreso eligió designados al general Pedro Nel Ospina y a Pedro Antonio Molina. El 7 de agosto, a los 63 años, Marco Fidel Suárez se posesionó de la Presidencia. El presidente del Senado, general Pedro Nel Ospina, le tomó juramento. Expidió el decreto 1186 de 1918, por el cual se nombraban ministros del despacho ejecutivo así: Gobierno, Pedro Antonio Molina; Relaciones Exteriores, Jorge Holguín; Hacienda, Carlos Velásquez Latorre; Guerra, Jorge Roa; Instrucción Pública, Emilio Ferrero; Agricultura y Comercio, Simón Araújo; Obras Públicas, Rafael del Corral, y Tesoro, Pedro A. López. Los tres últimos pertenecientes al partido liberal. El 12 de septiembre, el Congreso eligió al general Jorge Holguín para segundo designado por sesenta votos. El 14 de octubre de 1918 murió en Pittsburgh su hijo Gabriel Suárez Orrantia, a los 19 años. Había llegado a los Estados Unidos dos años antes para estudiar ingeniería eléctrica y fue víctima de la "spanish influenza", que tantas víctimas cobró en todo el mundo. Fue enterrado en Nueva York, el 23 de octubre. Para el presidente, la muerte de su hijo fue una pena de la que no se repuso jamás. Las circunstancias de su muerte, en un país extraño y sin verdaderos amigos que lo ayudaran, hicieron aún más amarga la pena, al no saber Suárez, católico ferviente, si Gabriel había recibido los auxilios espirituales antes de morir. Solamente al recibir una larga carta del sacerdote que lo había auxiliado en su lecho de muerte, pudo consolarse el abatido padre. Pensó en algún momento en viajar de incógnito a los Estados Unidos para visitar la tumba de su hijo, pero este anhelo nunca se cumplió. El 26 de noviembre publicó en el Diario Oficial el artículo "La renuncia del doctor Araújo", primero de una serie de defensas, muy criticadas por la prensa por el uso que para tales efectos hacía el presidente de un medio oficial. El 27 de noviembre sancionó la ley 58 de 1918 que creó el impuesto sobre la renta, uno de sus grandes logros en materia de ordenamiento económico, y que contribuyó en gran manera a iniciar una toma de conciencia sobre los problemas fiscales del país.
Marco Fidel Suárez. Instituto Caro y Cuervo, Bogotá.
El 11 de enero de 1919 salió de Bogotá en visita a la Costa Atlántica. Este viaje, lleno de peripecias, tenía por objeto conocer esas regiones tan olvidadas del gobierno central, empaparse de sus problemas y lograr un mejor entendimiento con los departamentos costeños, que habían formado la Liga Costeña, a la que algunos habían atribuido intenciones separatistas. El 10 de febrero pasó la noche en Bello, su pueblito natal. Había pedido que no se le hicieran homenajes ni festejos, y había escrito al gobernador de Antioquia suplicándole en este sentido. Cuentan que al llegar a la humildísima choza, acompañado por sus ministros, se volvió a ellos y dijo: «Aquí nací yo, señorías». Se cumplía ese año el centenario de la batalla de Boyacá y entre las celebraciones se planeaba un desfile militar. Pero los oficiales y la tropa carecían de uniformes adecuados. El intendente general del ejército celebró un contrato con el señor Agustín Pastor sobre el suministro de diez mil «vestidos de cuartel» por la suma de sesenta mil pesos oro. Se organizó entonces una manifestación de artesanos que protestaron por la compra de esos uniformes y por la importación de botas, alegando que en el país se elaboraban esos mismos artículos de igual o mejor calidad. El 15 de marzo, en sesión del Consejo de Ministros, se aprobó el informe presentado por el ministro Pomponio Guzmán, cuya parte resolutiva decía que no debía aprobarse el contrato firmado con el señor Pastor. Pero la manifestación ya estaba organizada y no se iba a desaprovechar la ocasión de reunir a los artesanos y elevar una protesta por lo que consideraban un desconocimiento de sus necesidades. En encendida arenga, se dirigió a los manifestantes el director de La Gaceta Republicana, capitán Alberto Manrique Páramo. La manifestación se dirigió a Palacio, donde exigió la presencia del presidente en uno de los balcones. Suárez salió y les leyó la contestación a las peticiones formuladas. Pero su voz era débil, llovía a cántaros y no logró hacerse oír entre los gritos de los obreros. Hizo subir a los organizadores a los salones de Palacio para explicarles que el decreto había sido derogado y que ya no había motivo de protesta. Abajo, la multitud empezó a gritar abajos al gobierno y vivas al partido liberal y al partido socialista, se enardecieron los ánimos y los organizadores ya no pudieron controlar a los manifestantes, que empezaron a tirar piedras a los guardias. Uno de ellos recibió una pedrada en la cara y empezó a sangrar. Los obreros enfurecidos atacaron a los soldados. Se oyó una descarga y entre el pánico de los manifestantes, la angustia de los organizadores y el horror del gobierno, se descubrió que la descarga había dejado varios muertos. En el Diario Oficial del 29 de marzo de 1919, aparecieron publicados tres partes rendidos al Ministerio de Guerra por el general Pedro Sicard Briceño, el capitán A. Tamayo y el general Juan F. Urdaneta, en los cuales informaban que se hicieron disparos al aire con el objeto de defender al Palacio y a la persona del presidente, pero que no se sabía quién dio la orden de disparar contra el pueblo. Este trágico suceso, tan contrario al espíritu pacífico de Suárez, marcó la separación entre el gobierno y la oposición, que recrudeció sus vituperios y sus acusaciones. El 19 de marzo, el ministro de Gobierno, doctor Marcelino Arango, demandó por calumnia a los directores de El Espectador de Bogotá, Luis Eduardo Nieto Caballero y Luis Cano, por un artículo en el que se afirmaba que en los acontecimientos del 16 de marzo el ministro de Gobierno había ordenado la matanza. Meses después, los sindicados fueron sobreseídos. El 29 de mayo el papa Benedicto XV hizo a Suárez caballero de Primera Clase o Gran Cruz de la Orden Piana. El 7 de agosto se celebró el centenario de la batalla de Boyacá. En el histórico puente, el presidente leyó alocuciones a los colombianos y al ejército. El 14 viajó a Chiquinquirá a acompañar a la Virgen después del Congreso Mariano, celebrado en Bogotá. Dos días después, regresó a la capital. El 25 de agosto, a bordo de un trasatlántico norteamericano, llegó a Cartagena el cadáver de Gabriel Suárez. El costo de la repatriación de estos restos fue la causa directa de la venta de sus sueldos e indirecta de su separación del poder. F,1 28 de agosto, Suárez dictó el decreto 1667 «por el cual se crea una condecoración». Creó la Cruz de Boyacá para oficiales del ejército; después se hizo extensivo ese honor a los civiles. El 17 de septiembre, se verificó en la plaza de Bolívar de Bogotá una manifestación pública para exigir la renuncia al presidente Suárez. En Los Sueños, él llamó este acontecimiento «la conspiración del cohete», por haberse disuelto al estallar algunos triquitraques y espantarse los asistentes. Los oradores eran Eduardo Santos, Simón Araújo y Laureano Gómez. El 21 de septiembre se verificó en Bogotá una manifestación organizada por el directorio de la Unión Conservadora, en respaldo al presidente. El 19 de noviembre, Suárez sancionó la ley 78 sobre huelgas, la primera dictada en Colombia sobre la materia. Tres días después, el 22 de noviembre, a las 4 de la tarde, se declararon en huelga los trabajadores de los ferrocarriles de la Sabana, Girardot, Norte y Sur y los del tranvía municipal, por no haber sido aceptados sus pliegos de peticiones. La huelga duró dos días solamente. Debe anotarse que se inició en esta época un vigoroso movimiento sindical proveniente de las asociaciones obreras portuarias, y éstas de las organizadas por los obreros europeos, muy politizados, que habían llegado a Chile y la Argentina. El 26 de noviembre contrajo matrimonio en Bogotá su hija María Antonia Suárez Orrantia, con Roberto Morales Olaya, de cuya unión nacieron cuatro hijos: Gabriel, Isabel, José María y Teresa. El 5 de diciembre se fundó la empresa de aviación SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo) en Barranquilla, que se inauguró en julio de 1920. Puede verse aquí la percepción que tenía Suárez del futuro, pues Colombia fue pionera en transporte aéreo en América Latina. Y el 31 de diciembre se sancionó la ley 126 sobre aviación militar en Colombia. Suárez inició su viaje al sur del país, entusiasmado por el éxito obtenido en la costa atlántica. Viajó en medio de terribles incomodidades, dándose cuenta de la dificultad de las comunicaciones y de la urgencia de desarrollar unas vías férreas que unieran estas regiones de la patria, tan lejanas y olvidadas. El 4 de abril de 1920 se encontró en el puente de Rumichaca con el presidente del Ecuador, doctor Alfredo Baquerizo Moreno.' Allí festejaron los resultados del tratado de límites de 1916 y colocaron la primera piedra de un monumento conmemorativo. Suárez pronunció su discurso sobre la "armonía boliviana", en el que, fiel a los deseos del Libertador, expuso una doctrina cuyos objetivos eran reunir a las naciones liberadas por Bolívar para que se prestaran mutuo apoyo y respaldo.
A finales de 1920 empezaron a notarse los primeros signos de una crisis económica que será muy grave. El 1 de diciembre se reunió en Palacio una junta de los ministros de Hacienda, del Tesoro y 19 gerentes de bancos nacionales y extranjeros, para estudiar las medidas tendientes a conjurarla; el peor momento de la crisis había sido en el mes de octubre, cuando se cotizó el café entre 10 y 11 centavos la libra, y el dólar se pagó al 130%. La situación era agónica: además de la disminución de las importaciones, la baja del dólar y la caída del café, se había encendido una grave crisis política por la cercanía de las elecciones presidenciales y la división del partido de gobierno. Ya en ese momento ni éste ni los particulares podían pensar en otras soluciones para las crisis económica, política y fiscal. No se pagaba a los empleados, al ejército o a la policía. Tampoco a los jueces ni a los maestros. No se podían sostener las cárceles, los hospitales o los lazaretos. La disminución de los puestos públicos aumentaba el descontento y el desorden. A1 interrumpirse las obras públicas, los caminos y los ferrocarriles, subió el costo de los víveres empeorando las condiciones de vida. La reducción de los gastos que atañían al ejército y a la policía coincidieron con el nacimiento de los problemas sindicales, las huelgas y motines en la costa atlántica y en Bogotá, lo que significaba que se debía aumentar el pie de fuerza en vez de disminuirlo. El 1 de agosto los parlamentarios conservadores se reunieron para acordar candidato presidencial; fue proclamado el general Pedro Nel Ospina. Esta candidatura era tildada de oficial por la oposición. El 22 de agosto se dio en el Senado el primer debate al proyecto de tratado con los Estados Unidos. Fue en esta ocasión cuando se iniciaron las acaloradas discusiones entre los partidarios del tratado y sus enemigos. El 4 de septiembre renunció el gabinete, por la pugna entre el Ejecutivo y el Congreso. La oposición a las medidas gubernamentales era total y no se permitía ningún movimiento que pudiera aliviar la crisis. El 26 de octubre el representante Laureano Gómez acusó de indignidad al presidente Suárez en la Cámara de Representantes, por la venta de sus sueldos. El 27 de octubre se presentó ante la Cámara a contestar los cargos. No permitió que ninguno de sus ministros hablara en su nombre, y en medio de la rechifla de las barras, trató de explicar que al vender sus sueldos no creía estar contraviniendo la ley. Pero no fue escuchado y debió abandonar el recinto sin lograr justificarse. Acto seguido, se nombró una comisión encargada de investigar la conducta del presidente. El 3 de noviembre, esta comisión presentó su informe. Estuvo conformada por los representantes José Manuel Manjarrés, Félix Betancourt y Julio Luzardo Fortul. El primero redactó el informe y el segundo adhirió. El representante Luzardo Fortul se apartó del informe de la mayoría y pidió que se archivaran las diligencias, por no haber mérito para abrir causa criminal. El 4 de noviembre se levantó un acta en que se fijaban las condiciones para que el presidente se retirara. Fue firmada por éste, Aristóbulo Archila, Laureano García Ortiz, Esteban Jaramillo, Pedro. J. Berrío y Nemesio Camacho. En la reunión se consideraron las bases para un convenio político para arreglar las relaciones entre el parlamento y el gobierno y los problemas relativos a la firma del tratado que ya había sido aprobado en los Estados Unidos. Marco Fidel Suárez había dado su palabra a ese gobierno de hacer todo lo que estuviera en su poder para que el tratado fuera aprobado en Colombia y, si era necesaria su renuncia para que la aprobación se llevara a cabo, él estaba dispuesto a separarse del poder. Pero con la exigencia expresa de que no debían cesar ni interrumpirse los actos parlamentarios que constituían el principio de la acusación promovida contra él. Las condiciones eran las siguientes: l. Se haría elección de designados para ejercer el poder ejecutivo y ella recaería en personas que se señalarían de acuerdo con la opinión del presidente. 2. El gobierno decretaría una prórroga del Congreso para que se ocupara de los asuntos que él recomendara. 3. Una vez hecha la elección de designados, como queda dicho, no habría inconveniente para que el actual jefe del poder ejecutivo se separara del puesto, dejando encargado al designado respectivo. 4. La Cámara de Representantes pondría todo su empeño para que el proyecto de ley sobre el tratado con los Estados Unidos fuera considerado y resuelto definitivamente en las actuales sesiones en el menor tiempo posible. La verdadera cuestión que se debatía era la firma del tratado con los Estados Unidos, pues era bien sabido que el gobierno que obtuviera los veinticinco millones de dólares de la indemnización, lograría sacar adelante al país. El día 9 de noviembre de 1921, Suárez envió al presidente del Senado una nota en la que le avisaba su separación de la presidencia. El 11 se separó del poder y el primer designado, Jorge Holguín, asumió el mando. El 24 de diciembre fue sancionada la ley 56 de 1921 aprobatoria de las modificaciones al tratado con los Estados Unidos.
El 30 de marzo de 1922, Suárez ofreció al ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Gómez Restrepo, entregar las condecoraciones que había recibido de los gobiernos de Italia, España y Venezuela. Don Marco había escrito un folleto en el que se defendía de las acusaciones que le había hecho Laureano Gómez y lo había llevado a imprimir en los talleres de los padres salesianos. De allí fue robado y los originales fueron a parar a manos de su mismo acusador, quien los publicó no sin agregar una foto de sí mismo y una nota explicativa de la manera misteriosa como la Divina Providencia había hecho que el escrito llegara a su poder. El 28 de mayo se suicidó, arrojándose al salto de Tequendama, el soldado Aurelio Velandia, a quien se había acusado del robo del folleto de don Marco. El 30, el Diario Nacional publicó la defensa de Suárez con el título "Honores y deshonra". El 27 de junio se verificó el escrutinio general de votos para presidente de la República. El general Pedro Nel Ospina obtuvo la mayoría. El 9 de diciembre, en la sesión de la Cámara de Representantes, se presentó una proposición para definir la situación legal de Suárez a causa de la acusación presentada contra él. El 11 de marzo de 1923, a los 68 años, apareció en El Nuevo Tiempo, un artículo llamado "Un sueño", primero de la serie de artículos que bajo el nombre de Los sueños de Luciano Pulgar,
aseguraron a Suárez un lugar preeminente en la literatura colombiana. Los sueños, publicados hasta poco antes de la muerte de don Marco, son un compendio de su saber enciclopédico, de sus variados y amenos recuerdos y un mosaico de las gentes que lo supieron apreciar y que dejaron huella perdurable en su memoria. Combina estudios sobre temas gramaticales con trozos de historia, descripciones de los paisajes que admiró en sus extensos recorridos por la geografía de su patria, en fin, por la tersura de su prosa y la pureza de su estilo son considerados ejemplos clásicos de la literatura colombiana. El 4 de abril, el juez 1 del circuito en lo penal, doctor Hernando Carrizosa, dictó auto de sobreseimiento a favor de Laureano Gómez, Alfonso López y Luis Samper Sordo, sindicados por la sustracción de la defensa de Suárez. El 14 de noviembre, la Cámara de Representantes aceptó la renuncia de Suárez como delegado al Perú para las fiestas de celebración del centenario de Ayacucho, nombramiento que le había hecho la corporación. El 21 de febrero de 1925 el Senado reeligió a Suárez como miembro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. El 12 de noviembre, el representante Luis Salas B. por el distrito electoral de Manizales, presentó en la Cámara la siguiente proposición: «Hágase venir del archivo del Congreso el expediente levantado en el año de 1921 contra el señor don Marco Fidel Suárez, para que se estudie y resuelva a la mayor brevedad posible». Roberto Urdaneta Arbeláez y Alejandro Cabal Pombo pidieron aguardar a que la minoría liberal estuviera presente. El 14 de noviembre, la Cámara de Representantes absolvió a Suárez. El 7 de agosto de 1926 se posesionó de la Presidencia de la República Miguel Abadía Méndez, y nombró a Suárez ministro de Relaciones Exteriores, pero éste no aceptó. El 25 de septiembre el Senado lo reeligió como miembro de la Comisión Asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores. El 9 de marzo de 1927, El Nuevo Tiempo publicó "El sueño del Padre Nilo", su último escrito. El 29, el párroco de San Victorino, presbítero Eliécer Gómez, le administró los santos sacramentos. El 3 de abril de 1927, domingo, a las 11 de la noche, murió a los 72 años. El 5 de abril, a las 11 a.m., se verificaron las exequias en la catedral primada. En el cementerio hablaron Miguel Abadía Méndez, Carlos Arango Vélez, josé Joaquín Casas, Luis Eduardo Nieto Caballero y Raimundo Rivas, entre otros oradores [Ver tomo 2, Historia, pp. 499501].

TERESA MORALES DE GÓMEZ
Bibliografía

BALIR GUTIERREZ, BERNARDO. Don Marco Fidel Suárez. Su vida y su obra. Medellín, Universidad de Antioquia, 1955. GALVIS SALAZAR, FERNANDO. Don Marco Fidel Suárez. Biblioteca de Historia Nacional, Vol. CXXVI Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1974. MARAÑÓN, ALBERTO. Marco Fidel Suárez: Doctrinas internacionales. Bogotá, Imprenta Nacional, 1955. ORTEGA TORRES, JORGE. Bibliografía de don Marco Fidel Suárez. Colección Filólogos Colombianos. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1956. SALDARRIAGA BETANCUR, JUAN MANUEL. MARCO FIDEL SUÁREZ. Biografía. Medellín, Dirección de Educación Pública de Antioquia, 1954. SÁNCHEZ CAMACHO, JORGE. Marco Fidel Suárez. Biografía. Academia de Historia de Santander. Bucaramanga, Imprenta del Departamento, 1955. SUAREZ, M.ARCO FIDEL. Sueños de Luciano Pulgar. Clásicos Colombianos. Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1966. ZAPATA CUÉNCAR, HERIBERTO. MARCO Fidel Suárez. Medellín, Copymundo, 1981.

Esta biografía fue tomada de la Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.


3 comentarios:

fredy dijo...

el colegio es el mejor pero les pido el favor de que le dejen creser el pelo a los hombres pero si pueden claro esta pero ustedes son lo mejor

saboranolla dijo...

Esa es esencia del verdadero Estadista, pero frente a todo eso estuvieron Los Gomez, Los Cano del Espectador, Los holguin que han manejado este pobre pais hasta desangrarlo...

Anónimo dijo...

como cualquier colegio tiene sus defectos pero esque la marco si se queja muuho de la presentacion porm cualquier cosa suspendido....ESA ES MI OPINION DE LA MARCO aunq este colegio es chevere.

Posdata: Se Deberia Cambiar De Coordinadora